II
El discípulo dijo: No creo conocerlo bien, ni creo que no lo conozca. Quien entre nosotros lo conoce de verdad, sabe (lo que significa) «Lo conozco» y también lo que significa «No lo conozco».
Esto parece contradictorio, pero no lo es. En el capítulo anterior aprendimos que Brahman es «distinto de lo conocido» y «está más allá de lo desconocido». El discípulo, comprendiéndolo, dice: «En lo que respecta a la concepción mortal, no creo conocerlo, porque entiendo que está más allá de la mente y de la palabra; sin embargo, desde el punto de vista superior, no puedo decir que no lo conozca; pues el hecho mismo de que yo exista, de que pueda buscarlo, demuestra que lo conozco; porque Él es la fuente de mi ser. No lo conozco, sin embargo, en el sentido de conocer todo el Océano Infinito de la existencia». La palabra conocimiento se usa de ordinario para significar el trato con los fenómenos solamente, pero el hombre debe trascender este conocimiento relativo antes de poder tener una concepción clara de Dios. Quien desee alcanzar la conciencia del Alma debe elevarse por encima de la materia.
Como la observación de la ciencia material se limita al plano de los sentidos, ignora lo que hay más allá. Por eso siempre debe ser limitada y estar sujeta a cambio. Descubrió los átomos, luego fue más lejos y descubrió los electrones, y cuando hubo hallado lo uno, tuvo que abandonar lo otro; así, esta clase de conocimiento nunca puede conducir al conocimiento último del Infinito, porque es excluyente y no incluyente. La ciencia espiritual no es meramente una cuestión de mente y cerebro; depende del despertar de nuestra conciencia superior latente.
III
Quien piensa que no Lo conoce, Lo conoce. Quien piensa que Lo conoce, no Lo conoce. Los verdaderos conocedores piensan que jamás podrán conocerlo (a causa de Su infinitud), mientras que los ignorantes piensan que Lo conocen.
Con este texto el maestro confirma la idea de que Brahman es impensable, por ser incondicionado. Por eso dice: quien Lo considera más allá del pensamiento, más allá de la percepción de los sentidos, más allá de la mente y de la palabra, solo ese tiene una verdadera comprensión de Brahman. Quienes juzgan a un ser vivo por su forma externa y sus facultades sensoriales no lo conocen, porque el verdadero Ser del hombre no se manifiesta en su ver, oír o hablar. Su verdadero Ser es aquello interior por lo cual oye, habla y ve. De igual modo, no conoce a Brahman quien piensa que Lo conoce por el nombre y la forma. El hombre arrogante y necio piensa que lo sabe todo; el verdadero conocedor, en cambio, es humilde. Dice: «¿Cómo podré conocerte a Ti, que eres Infinito y estás más allá de la mente y de la palabra?» En la última parte del texto, el maestro traza un contraste impresionante entre la actitud del sabio, que conoce pero piensa que no conoce, y la del ignorante, que no conoce pero piensa que conoce.
IV
Se conoce a Brahman cuando se Lo conoce en cada estado de conciencia. (Mediante tal conocimiento) se alcanza la inmortalidad. Al alcanzar este Ser, el hombre gana fortaleza; y mediante el conocimiento del Ser se alcanza la inmortalidad.
Hemos aprendido del texto anterior que Brahman es desconocido para quienes limitan su conocimiento a la experiencia de los sentidos; pero no lo es para aquellos cuya inteligencia purificada Lo percibe como la base de todos los estados de conciencia y la esencia de todas las cosas. Mediante este conocimiento superior el hombre alcanza la inmortalidad, porque sabe que, aunque su cuerpo pueda decaer y morir, la esencia sutil de su ser permanece intacta. Tal persona adquiere también una fortaleza ilimitada, porque se identifica con la Fuente última. La fuerza que proviene de los propios músculos y del cerebro, o del poder individual, es necesariamente limitada y mortal, y por eso no puede elevarnos más allá de la muerte; pero mediante la fortaleza que otorga el Atma-gnana, o conocimiento del Ser, se alcanza la inmortalidad. Siempre que el conocimiento se basa en la percepción directa de esta esencia imperecedera, uno trasciende todo temor a la muerte y se vuelve inmortal.
V
Si uno Lo conoce aquí, eso es la Verdad; si uno no Lo conoce aquí, grande es su pérdida. Los sabios, viendo el mismo Ser en todos los seres, liberados de este mundo, se vuelven inmortales.
Parte tercera
I
Brahman obtuvo una vez una victoria para los Devas. Por esa victoria de Brahman, los Devas se llenaron de orgullo. Pensaron: «Esta victoria es nuestra. Esta gloria es nuestra.»
Brahman no significa aquí una Deidad personal. Existe un Brahma, la primera persona de la Trinidad hindú; pero Brahman es el Absoluto, el Uno sin segundo, la esencia de todo. Hay diferentes nombres y formas que representan ciertos aspectos personales de la Divinidad, como Brahma el Creador, Vishnu el Conservador y Siva el Transformador; pero ninguno de ellos puede representar plenamente el Todo. Brahman es el vasto océano del ser, sobre el cual se alzan innumerables ondas y olas de manifestación. Desde la más pequeña forma atómica hasta un Deva o un ángel, todo brota de ese océano ilimitado de Brahman, la Fuente inagotable de la vida. Ninguna forma manifestada de vida puede ser independiente de su fuente, así como ninguna ola, por poderosa que sea, puede ser independiente del océano. Nada se mueve sin ese Poder. Él es el único Hacedor. Pero los Devas pensaron: «Esta victoria es nuestra, esta gloria es nuestra.»
II
Brahman lo percibió y se apareció ante ellos. No supieron qué misteriosa forma era aquella.
III
Dijeron a Agni, el Fuego: «¡Oh Jataveda (Omnisciente)! Averigua qué misterioso espíritu es este.» Él dijo: «Sí.»
IV
Corrió hacia aquello y Él (Brahman) le dijo: «¿Quién eres tú?» «Soy Agni, soy Jataveda», respondió él (el dios del Fuego).
V
Brahman preguntó: «¿Qué poder reside en ti?» Agni respondió: «Puedo quemar todo cuanto existe sobre la tierra.»
VI
Brahman puso una brizna de paja ante él y dijo: «Quema esto.» Él (Agni) se lanzó hacia ella a toda velocidad, pero no pudo quemarla. Entonces regresó de allí y dijo (a los Devas): «No he podido averiguar qué es este gran misterio.»
VII
Entonces dijeron a Vayu (el dios del Aire): «¡Vayu! Averigua qué es este misterio.» Él dijo: «Sí.»
VIII
Corrió hacia aquello y Él (Brahman) le dijo: «¿Quién eres tú?» «Soy Vayu, soy Matarisva (viajero del Cielo)», dijo él (Vayu).
IX
Entonces Brahman dijo: «¿Qué poder hay en ti?» Vayu respondió: «Puedo arrastrar con mi soplo todo cuanto existe sobre la tierra.»
X
Brahman puso una brizna de paja ante él y dijo: «Arrastra esto con tu soplo.» Él (Vayu) se lanzó hacia ella a toda velocidad, pero no pudo arrastrarla. Entonces regresó de allí y dijo (a los Devas): «No he podido averiguar qué es este gran misterio.»
XI
Entonces dijeron a Indra: «¡Oh Maghavan (Digno de Adoración)! Averigua qué es este misterio.» Él dijo: «Sí»; y corrió hacia aquello, pero desapareció ante él.
XII
Entonces vio, en ese mismo espacio, a una mujer bellamente adornada, Uma, de color dorado, hija de Haimavat (el Himalaya). Le preguntó: «¿Qué es este gran misterio?»
Vemos aquí cómo el Absoluto asume una forma concreta para dar conocimiento de Sí mismo al buscador sincero. Brahman, el misterio impenetrable, desapareció y en Su lugar apareció una forma personal que Lo representaba. Esta es una manera sutil de mostrar la diferencia entre los aspectos absoluto y personal de la Deidad. Se declara que el Absoluto es incognoscible e impensable, pero asume aspectos personales divinizados para darse a conocer a Sus devotos. Así, Uma, hija del Himalaya, representa ese aspecto personal como descendiente del Ser Infinito, mientras que el Himalaya se erige como símbolo del Uno Eterno e Inmutable.
Parte cuarta
I
Ella (Uma) dijo: «Es Brahman. Es por la victoria de Brahman que vosotros sois victoriosos.» Entonces, por sus palabras, él (Indra) supo que aquello (esa misteriosa forma) era Brahman.
Uma respondió a Indra: «A Brahman debéis vuestra victoria. Por Su poder vivís y actuáis. Él es el agente, y todos vosotros no sois sino instrumentos en Sus manos. Por tanto, vuestra idea de que ‹Esta victoria es nuestra, esta gloria es nuestra› se funda en la ignorancia.» Al instante Indra vio su error. Los Devas, hinchados de vanidad, habían pensado que ellos mismos habían logrado la victoria, cuando había sido Brahman; pues ni una brizna de hierba puede moverse sin Su orden.
II
Por eso estos Devas (Agni, Vayu e Indra) sobresalen entre los demás Devas, porque se acercaron más a Brahman. Fueron ellos los primeros en conocer a este espíritu como Brahman.
III
Por eso Indra sobresale entre todos los demás Devas, porque llegó más cerca de Brahman y porque fue el primero (antes que todos los demás) en conocer a este espíritu como Brahman.
Agni, Vayu e Indra eran superiores a los demás Devas porque alcanzaron una visión más cercana; y pudieron lograrlo porque eran más puros; e Indra se erige como cabeza de los Devas porque realizó la Verdad de manera directa, alcanzó a Brahman. El significado de esto es que quien entra en contacto directo con Brahman, el Supremo, es glorificado.