Un león y un hombre viajaban por casualidad juntos a través del bosque. Pronto empezaron a discutir, pues cada uno presumía de que él y los suyos eran muy superiores al otro, tanto en fuerza como en inteligencia.
Llegaron entonces a un claro del bosque, donde se alzaba una estatua. Representaba a Hércules en el acto de desgarrar las fauces del León de Nemea.
—¡Mira —dijo el hombre—, así de fuertes somos! ¡El rey de los animales es como cera en nuestras manos!
—¡Bah! —rio el león—, un hombre hizo esa estatua. ¡Muy distinta habría sido la escena si la hubiera hecho un león!
Todo depende del punto de vista y de quién cuenta la historia.