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El asno y el perrito faldero

Esopo para niños · Aesop · translated by AI translation (unreviewed)

Había una vez un asno cuyo amo tenía también un perrito faldero. Este perro era el favorito y recibía de su amo muchas caricias y palabras cariñosas, además de los mejores bocados de su plato. Cada día el perro corría a recibir a su amo, retozando juguetón a su alrededor y saltando para lamerle las manos y la cara.

Todo esto lo veía el asno con mucho descontento. Aunque estaba bien alimentado, tenía mucho trabajo que hacer; y, además, el amo apenas le prestaba atención.

El celoso asno se metió en su necia cabeza que, para ganarse el favor de su amo, no tenía más que comportarse como el perro. Así que un día salió de su establo y entró con estrépito y muy animado en la casa.

Al encontrar a su amo sentado a la mesa, dio unas coces y, con un fuerte rebuzno, se puso a brincar aturdidamente alrededor de la mesa, volcándola al hacerlo. Luego apoyó las patas delanteras sobre las rodillas de su amo y sacó la lengua para lamerle la cara, tal como había visto hacer al perro. Pero su peso volcó la silla, y asno y hombre rodaron juntos por el suelo entre el montón de platos rotos de la mesa.

El amo, muy alarmado por el extraño comportamiento del asno, pidió ayuda y pronto atrajo la atención de los criados. Cuando vieron el peligro que corría el amo a causa de la torpe bestia, se lanzaron sobre el asno y lo llevaron de vuelta al establo a base de patadas y golpes. Allí lo dejaron para que lamentara la necedad que no le había traído más que una buena paliza.

Un comportamiento que en uno se considera agradable resulta muy grosero e impertinente en otro.

No intentes ganarte el favor ajeno actuando de un modo contrario a tu propia naturaleza y carácter.