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El perro y su reflejo

Esopo para niños · Aesop · traducido por Claude Opus

Un perro, al que el carnicero había arrojado un hueso, corría a casa con su premio tan rápido como podía. Al cruzar un estrecho puentecillo, miró hacia abajo por casualidad y se vio reflejado en el agua tranquila como en un espejo. Pero el codicioso perro creyó ver a un perro de verdad que llevaba un hueso mucho más grande que el suyo.

Un perro cruza al trote un estrecho puente de madera con un hueso, mirando su propio reflejo en el agua tranquila de abajo.

Si se hubiera detenido a pensar, se habría dado cuenta de su error. Pero, en vez de pensar, soltó su hueso y se lanzó sobre el perro del río, solo para verse nadando desesperadamente para alcanzar la orilla. Por fin logró salir a duras penas y, mientras pensaba con tristeza en el buen hueso que había perdido, comprendió lo tonto que había sido.

Es muy necio ser codicioso.