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El águila y el escarabajo

Esopo para niños · Aesop · translated by AI translation (unreviewed)

Un escarabajo suplicó una vez al águila que perdonara la vida a una liebre que había acudido a él en busca de protección. Pero el águila se lanzó sobre su presa, y el batir de sus grandes alas hizo rodar al escarabajo a varios metros de distancia. Furioso por la falta de respeto que le habían mostrado, el escarabajo voló hasta el nido del águila e hizo rodar los huevos fuera de él. No perdonó ni uno solo. El dolor y la ira del águila no tuvieron límites, pero no sabía quién había cometido aquella cruel fechoría.

Al año siguiente, el águila construyó su nido en lo alto de un peñasco de la montaña; pero el escarabajo lo encontró y volvió a destruir los huevos. Desesperada, el águila imploró entonces al gran Júpiter que le permitiera poner sus huevos en su regazo. Allí nadie se atrevería a dañarlos. Pero el escarabajo zumbó alrededor de la cabeza de Júpiter y lo hizo levantarse para ahuyentarlo; y los huevos rodaron de su regazo.

Entonces el escarabajo explicó el motivo de su proceder, y Júpiter tuvo que reconocer que le asistía la razón. Y cuentan que, desde entonces, mientras los huevos del águila reposan en el nido durante la primavera, el escarabajo sigue durmiendo bajo tierra. Pues así lo ordenó Júpiter.

Hasta el más débil puede hallar el modo de vengar una ofensa.