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La Liebre y sus orejas

Esopo para niños · Aesop · translated by AI translation (unreviewed)

El León se había herido gravemente con los cuernos de una Cabra que se estaba comiendo. Le enfurecía pensar que cualquier animal que él eligiera para comer tuviera la desfachatez de llevar cosas tan peligrosas como cuernos, capaces de arañarlo mientras comía. Así que ordenó que todos los animales con cuernos abandonaran sus dominios en un plazo de veinticuatro horas.

La orden sembró el terror entre las bestias. Todos aquellos que tenían la desdicha de poseer cuernos empezaron a hacer el equipaje y a marcharse. Hasta la Liebre, que, como sabéis, no tiene cuernos y por tanto nada debía temer, pasó una noche muy inquieta, soñando pesadillas horribles con el temible León.

Y cuando salió de la madriguera a la luz del sol de la mañana temprana, y vio allí la sombra que proyectaban sus orejas largas y puntiagudas, se apoderó de ella un espanto terrible.

«¡Adiós, vecino Grillo!», exclamó. «Me marcho. Seguro que dirá que mis orejas son cuernos, diga yo lo que diga.»

No des a tus enemigos el menor motivo para atacar tu buena fama.

Tus enemigos aprovecharán cualquier excusa para atacarte.