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La serpiente y el águila

Esopo para niños · Aesop · traducido por Claude Opus

Una serpiente había logrado sorprender a un águila y se había enroscado alrededor de su cuello. El águila no alcanzaba a la serpiente, ni con el pico ni con las garras. Se remontó muy alto en el cielo intentando sacudirse de encima a su enemiga. Pero la serpiente solo apretaba más su abrazo y, poco a poco, el águila fue descendiendo de nuevo a tierra, jadeando en busca de aire.

Un águila majestuosa vuela por el cielo con una serpiente enroscada en su cuello.

Un campesino vio por casualidad aquel combate desigual. Compadecido de la noble águila, acudió corriendo y pronto logró desenroscar a la serpiente y liberar al águila.

La serpiente estaba furiosa. No tuvo ocasión de morder al precavido campesino. En cambio, atacó el cuerno de beber que colgaba del cinturón del campesino y en él soltó el veneno de sus colmillos.

El campesino siguió entonces su camino hacia casa. Como le entró sed por el camino, llenó su cuerno en un manantial y estaba a punto de beber. Se oyó de pronto el batir impetuoso de unas grandes alas. Lanzándose en picado, el águila arrebató el cuerno envenenado de las manos de su salvador y se alejó volando con él para esconderlo donde jamás pudiera encontrarse.

Una buena acción halla siempre su recompensa.