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Las aves, las fieras y el murciélago

Esopo para niños · Aesop · translated by AI translation (unreviewed)

Las aves y las fieras se declararon la guerra unas a otras. No cabía ningún acuerdo, y así lucharon con dientes y garras. Se dice que la disputa nació de la persecución que el pueblo de los gansos sufría bajo los dientes de la familia de los zorros. También las fieras tenían motivos para pelear. El águila se abalanzaba sin cesar sobre la liebre, y la lechuza cenaba ratones a diario.

Fue una batalla terrible. Murieron muchas liebres y muchos ratones. Gallinas y gansos caían a decenas, y el vencedor se detenía siempre a darse un festín.

Pues bien, la familia de los murciélagos no se había unido abiertamente a ninguno de los bandos. Eran una gente muy astuta. Así que, cuando veían que las aves llevaban ventaja, eran aves a más no poder. Pero cuando la suerte de la batalla cambiaba, se ponían de inmediato del lado de las fieras.

Cuando la batalla terminó, la conducta de los murciélagos se debatió en la conferencia de paz. Semejante engaño era imperdonable, y aves y fieras hicieron causa común para expulsar a los murciélagos. Y desde entonces la familia de los murciélagos se esconde en torres oscuras y ruinas abandonadas, y solo sale a volar de noche.

Los falsos no tienen amigos.