Un jabalí afilaba afanosamente sus colmillos contra el tocón de un árbol, cuando acertó a pasar por allí un zorro. El zorro siempre andaba buscando la ocasión de burlarse de sus vecinos. Así que fingió con gran aspaviento mirar inquieto a su alrededor, como si temiera algún enemigo oculto. Pero el jabalí siguió sin más con su tarea.
—¿Por qué haces eso? —preguntó por fin el zorro con una sonrisa burlona—. —No veo ningún peligro por ninguna parte.
—Cierto —respondió el jabalí—, pero cuando el peligro llegue no habrá tiempo para una tarea como esta. Mis armas tendrán que estar listas para entonces, o lo pagaré caro.
Estar preparado para la guerra es la mejor garantía de paz.