Un lobo que merodeaba cerca de la cabaña del pastor vio al pastor y a su familia darse un banquete con un cordero asado.
—¡Ajá! —murmuró—. ¡Menudos gritos y qué correr habría habido si me hubieran pillado a mí haciendo justo lo mismo que ellos hacen con tanto deleite!
A menudo los hombres condenan en los demás aquello que no ven mal en hacer ellos mismos.