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Hércules y el carretero

Esopo para niños · Aesop · translated by AI translation (unreviewed)

Un granjero conducía su carro por un fangoso camino rural después de una fuerte lluvia. Los caballos apenas podían arrastrar la carga por el barro profundo y, al fin, se detuvieron cuando una de las ruedas se hundió hasta el eje en un surco.

El granjero bajó de su asiento y se quedó junto al carro mirándolo, pero sin hacer el menor esfuerzo por sacarlo del surco. Lo único que hizo fue maldecir su mala suerte e invocar a gritos a Hércules para que acudiera en su ayuda. Entonces, según se cuenta, Hércules apareció de verdad y dijo:

—Arrima el hombro a la rueda, hombre, y anima a tus caballos. ¿Crees que vas a mover el carro con solo mirarlo y quejarte? Hércules no te ayudará a menos que hagas algún esfuerzo por ayudarte a ti mismo.

Y cuando el granjero arrimó el hombro a la rueda y animó a los caballos, el carro se movió sin dificultad, y pronto el granjero seguía su camino muy contento y con una buena lección aprendida.

La mejor ayuda es la que uno se da a sí mismo.

El cielo ayuda a quienes se ayudan a sí mismos.